Tratamiento para el lumbago

Lumbago

¿Alguna vez has sentido un dolor agudo en la parte baja de la espalda? ¿Se repite con frecuencia? Se trata del lumbago, y es una pesadilla que puedes acabar hoy mismo. Entra y lee.

¿Qué es el lumbago?

Nuestra espalda se encuentra compuesta por vértebras centrales que conforman la columna vertebral. Así, en la parte superior de esta estructura ósea podemos encontrar las vértebras torácicas, mientras que en la parte inferior, justo cuando nuestra espalda adopta una curvatura característica, se hallan las vértebras lumbares.

Evidentemente, cuando hablamos del lumbago o lumbalgia, y teniendo en cuenta que el término “algia” proviene del griego algos y significa “dolor”, estamos refiriéndonos a una sensación intensa de dolor en la región lumbar de nuestra espalda. Este tipo de padecimientos también responde a otros síntomas como imposibilidad de incorporarse derecho, espalda rígida o movimiento limitado de la zona lumbar.

Generalmente, el lumbago puede tener una duración de días hasta varias semanas, tiempo tras el cual, sus síntomas tienden a desaparecer. En otros casos, la afectación puede tomar un poco más de tiempo y alcanzar varios meses. En ese momento se considera un lumbago de tipo crónico, y esto también se encuentra sujeto a las causas que lo originaron, como pueden ser un esfuerzo físico exagerado, un mal gesto o simplemente adoptar una posición incómoda durante largo tiempo.

En cuanto a los sectores generacionales que afecta, el lumbago es más frecuente durante los treinta y hasta los sesenta años.

Causas del lumbago

El lumbago es uno de los motivos más frecuentes por los que las personas acuden al médico (solo superado por la gripe), y es algo en realidad entendible si tenemos en cuenta que esta zona es la encargada de sostener prácticamente todo el peso de nuestro cuerpo, excepto las piernas. Por lo tanto, la mayoría de las personas experimentarán un dolor de espalda al menos una vez en la vida, sobre todo cuando presenta todos los factores de riesgo que describimos a continuación.

Un individuo podrá sentir un fuerte dolor de espalda tras haber realizado un movimiento brusco, mantenido una misma posición durante largo tiempo o haber levantado un objeto de gran peso. No obstante, estas acciones son solo el detonante para que ocurra una lumbalgia, puesto que las verdaderas causas podían haber estado ocurriendo hace mucho.

Causas del lumbago

Como ejemplo de causas más frecuentes de lo que ocasiona o da lugar al lumbago podemos mencionar: hernia discal, desplazamiento de un disco intervertebral que irrita los nervios internos, osteoporosis, pérdida de calcio en las estructuras óseas, estenosis espinal lumbar, degeneración de los canales espinales e irritación de los nervios, artrosis, desgaste del cartílago que favorece la articulación de los huesos.

Adicionalmente se pueden identificar otros factores como espasmo muscular, aneurisma aórtico, distensión muscular, fibromialgia, cálculos renales, infección en la vejiga, etc. Por supuesto, estos síntomas se agravan si el individuo posee más de treinta años, padece estrés laboral, trabaja en condiciones deplorables de trabajo, fuma, tiene predisposición genética a padecer de lumbalgia, está embarazado, ha sufrido fracturas en la columna, lleva un estilo de vida sedentario o padece de sobrepeso.

Síntomas del lumbago

Nuestro cuerpo nos alertará de la presencia del lumbago cuando sintamos un fuerte dolor en la parte baja de la espalda. El padecimiento puede ser el resultado de una actividad física inadecuada o un movimiento repentino. A continuación, el dolor puede hacerse acompañar de otros síntomas como espasmos musculares, sensación de hormigueo, posición antiálgica, rigidez, dolor que se extiende hacia la ingle y las nalgas, dificultad para incorporarse o incluso caminar, entre otros.

Según el grado de la afectación, el dolor experimentado podrá llegar a incapacitar a una persona. No obstante, existen otros indicios previos que nos alertan sobre la necesidad de acudir al criterio médico de un especialista, por ejemplo, ante un dolor de espalda acompañado de fiebre, pérdida del control sobre el esfínter y la vejiga (orina y defeca de manera involuntaria), pérdida de la sensibilidad en la región lumbar, ardor al orinar, pérdida de peso o hinchazón de la espalda. Muchos de estos síntomas también pueden ser síntomas de una hernia lumbar.

Tratamiento del lumbago

Durante la consulta con el médico, el diagnóstico se establecerá a partir de la información provista por el paciente, como por ejemplo, la frecuencia con que ocurren los dolores y la intensidad de los mismos. Adicionalmente, el especialista podrá analizar los movimientos de las articulaciones en la columna vertebral, así como observar los huesos de la pelvis y las caderas.

Tratamiento del lumbago

Generalmente, el lumbago puede ser tratado con la suplementación de analgésicos para calmar el dolor, mientras que otros medicamentos podrán contrarrestar los efectos de la inflamación, estos son los antinflamatorios. Cualquiera de estos suplementos deben ser consultados previamente con un doctor, a fin de determinar las posibles reacciones alérgicas y efectos secundarios.

De igual manera, el propio doctor podrá recomendar la práctica de ejercicios lumbagos, los cuales están encaminados a fortalecer nuestras habilidades biomecánicas con rutinas de estiramiento y ejercicios aeróbicos moderados. Es importante realizar este tipo de ejercicios en presencia de un especialista fisioterapeuta o médico físico, cuyos programas de rehabilitación nos permitirán gozar en breve tiempo de una espalda más flexible y saludable.

También podremos hacer uso de compresas de calor o almohadillas calientes que reducen la inflamación en la mayoría de los casos. Algunas personas utilizan además el hielo, aunque se pueden emplear ambos métodos. Por otra parte, y si optamos por acudir a los remedios quiroprácticos, en este caso, debemos asegurarnos que el especialista cuenta con la certificación requerida.

¿Cómo prevenir el lumbago?

Para cuidar nuestra espalda de cualquier afección lumbar lo más importante es adoptar una postura adecuada en todo momento: si padece de sobrepeso realice ejercicios, evite caídas, no calce zapatos de tacón alto, evite permanecer de pie o sentado por mucho tiempo, o en su defecto, realice pequeños ejercicios de estiramiento cada dos o tres horas. Asegúrese, en caso de que trabaje frente a un buró, que su silla es lo suficientemente cómoda para usted, o si lo prefiere utilice una almohadilla para compensar la posición de la espalda.

A la hora de dormir, podremos adoptar una posición fetal (encogido, con las rodillas pegadas al pecho) y un cojín entre las piernas, o si bien gusta de dormir bocarriba, coloque una o dos almohadas debajo de las rodillas para compensar la presión de la espalda. Además, deberá abandonar el cigarrillo y experimentar con ejercicios físicos cardiovasculares de bajo impacto (caminatas, ciclismo, natación) que podrá complementar adicionalmente con técnicas de relajación y ejercicios de estiramiento.

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