Tratamiento para la balanitis

Balanitis

Por raro que parezca su nombre la balanitis es muy frecuente, ya que consiste en la inflamación del glande. Puede parecer común y para nada grave, y en cierta medida lo es, pero no constituye una aflicción menor. De no atenderse rápidamente y seguirse el tratamiento adecuado, la balanitis puede devenir en males mayores como edemas, lo que a su vez origina fimosis, condición o padecimiento que imposibilita retraer el prepucio hacia atrás y dejar el glande al descubierto.

Esto, como debe suponerse a partir de la mera descripción, constituye un impedimento considerable para la mantención de la higiene de los genitales masculino y el disfrute pleno de las relaciones sexuales.

Por esto, consideramos importante conocer lo esencial sobre la balanitis, así como los tratamientos que suelen seguirse cuando se padece.

Rasgos distintivos de la balanitis

Como dijimos, la balanitis está determinada por la inflamación del glande, que constituye, junto al dolor y el enrojecimiento de la zona, su principal síntoma. Dicha inflamación puede deberse al impacto infeccioso de una bacteria u hongo, o tener un origen idiopático (de causa desconocida). Suele venir acompañada de una inflamación del prepucio (postitis), en cuyo caso se denomina balanopostitis, que además de los tres síntomas mencionados también se muestra al provocar escozor, picor, humedad en el área y secreción acuosa y purulenta.

La balanitis puede afectar lo mismo a niños que a hombres maduros y siempre ataca con mayor frecuencia a los que no han sido circuncidados. Es mayormente prevenible a partir del mantenimiento de una adecuada higiene.

No obstante, durante la infancia y en ocasiones en la pubertad, la superficie interna del prepucio está unida al glande, lo que se conoce como fimosis, que a partir de los dos años comienza a ceder y el prepucio entonces empieza a separarse de forma natural. Este proceso no debe forzarse, pues ya para los 10 años la mayor parte de los niños podrán retrotraer su prepucio completamente y dejar su glande al descubierto.

Tratamiento para la balanitis

Esta fimosis natural, cuando supera los rangos etarios descritos es que se considera un problema a tratar, puede condicionar la recurrencia de balanitis en los niños, sobre todo en los no circuncidados. Sin embargo, el tratamiento en ellos no difiere mucho del que se aplica a los adultos.

Las variaciones en el tratamiento de la balanitis dependen más bien de la causa de la condición, lo que explicaremos mejor a continuación, no sin antes aclarar que existen cerca de una decena de tipos de balanitis, cada una con sus particularidades, pero que en esencia consisten en una infección causada por motivos similares.

Profundizar en cada una de ellas haría muy extenso el artículo, y nos alejaría de entender nuestro objetivo fundamental, que es conocer sobre los tratamientos a la infección.

Tratamiento para la balanitis

Cuando el médico detecta que la balanitis es mayormente resultado de la irritación de la piel, motivada por falta de higiene o la acción de una sustancia determinada, que pudo haber estado incluso contenida en un jabón, lo más recetado son los corticosteroides tópicos.

Por otra parte, cuando se debe a la acción de un hongo, como la balanitis candidiásica, llamada así por el hongo candida que es el causante de la misma, la infección se trata con cremas antimicóticas o medicamentos antifúngicos orales.

Por último, las infecciones bacterianas causantes de balanitis son enfrentadas con ciclos de antibióticos orales, durante una semana, tiempo en el que empiezan a notarse los efectos de todos los tratamientos.

De no ser así, lo recomendado es asistir al médico nuevamente, para que valore la opción de aplicar otros tratamientos o métodos, como la circuncisión por ejemplo, que suele ser el mejor tratamiento para quienes tienen fimosis aún de jóvenes o adultos, y repiten episodios de balanitis.

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