Tratamiento para la diverticulitis

Diverticulitis

Una ingesta deficiente de fibras vegetales puede terminar afectando nuestros intestinos y dar lugar a la aparición de una diverticulitis. Pero eso no lo es todo, existen muchos otros aspectos que debes tener en cuenta para evitar esta afectación, y en esta guía te mostramos cómo.

¿Qué es la diverticulitis?

Primeramente, y para una mayor comprensión, debemos referirnos al término divertículo, cuya traducción del latín significa propiamente “desviación”, y se utiliza para designar cualquier invaginación (plegamiento de una membrana) que tome lugar en los órganos cavernosos del cuerpo humano (vejiga, esófago, intestinos).

En nuestro caso particular, los divertículos del intestino pueden clasificarse en reales y no reales. Los primeros se producen a lo largo de toda la pared intestinal y poseen una fuerte predisposición genética. En el caso de los divertículos no reales, estos toman lugar en la mucosa intestinal de las paredes interiores, no son hereditarios y ocurren principalmente en edades avanzadas del individuo.

Ahora bien, ¿por qué se producen estos divertículos y cuál es su relación con la diverticulitis?

Nuestro intestino se encuentra sometido a ciertos niveles de presión, cuyos valores aumentan en el tramo del colon sigmoideo por poseer un diámetro mucho más pequeño. Ante ciertos escenarios (estrés, mala alimentación), el revestimiento intestinal se cubre de pequeños pliegues (en forma de hongos o peras), de tamaño aproximado a un dedo pulgar.

Cuando estas bolsas se inflaman e infectan (debido a la acumulación de heces y materias tóxicas en el intestino), podemos decir que estamos en presencia de una diverticulitis, la cual se caracteriza por dolores intensos, y estreñimiento o diarrea. Generalmente, la diverticulitis se asocia a personas mayores de 70 años, aunque como veremos a continuación existen numerosas causas que pueden conducir a su aparición.

Causas de la diverticulitis

La causa principal para padecer de diverticulitis reside en un aumento de la presión interna del colon. Muchos especialistas atribuyen este hecho a la relación que se establece entre la pared abdominal y el interior del intestino. La pared abdominal se encuentra cubierta de nichos o pequeños huecos por donde circulan los vasos sanguíneos de la región. Al debilitarse la fuerza de estos tejidos, aumenta la presión del intestino, dando paso a la formación de divertículos no reales.

En términos generales, podemos identificar una dieta carente de fibras vegetales, basada principalmente en comidas procesadas, como uno de los factores que más influyen en la formación de estos divertículos. Algunos alimentos insolubles afectan las deposiciones, y las heces se acumulan en el intestino grueso. En ese caso, la presión extra que debe ejercer la pared intestinal, termina por formar estas bolsas características, y la materia fecal estancada conduce a una infección por bacterias, irritando la pared del divertículo e inflamándola.

Adicionalmente podemos identificar otros factores de riesgos para la diverticulitis como un estilo de vida inadecuado (falta de ejercicios físicos, rutina sedentaria), el estreñimiento, el consumo de grasas nocivas y algunas causas emocionales como los sentimientos de negatividad, rencor, frustración, etc.

Síntomas de la diverticulitis

En algunos casos, la diverticulitis puede presentarse de manera peligrosamente asintomática o mostrar signos de estreñimiento, dolor abdominal tras la deposición, abdomen hinchado, gases fétidos y en ocasiones, sangrado rectal.

Si ocurren en el intestino delgado, la mayoría de los síntomas son prácticamente imperceptibles. A menudo, y si son numerosos, los divertículos pueden favorecer un aumento en la proporción bacteriana del intestino delgado, lo que acarrea complicaciones digestivas, sensación de pesadez, diarreas esporádicas y esteatorreas (diarrea con alto contenido de grasa) y en algunos casos anemia, debido a la poca absorción de vitaminas.

En caso de producirse en el intestino grueso, la diverticulitis es mucho más asintomática. Ocasionalmente, el paciente experimentará estreñimientos, diarrea o flatulencias y en casos más graves, dolores agudos (sobre todo al palpar), fiebre y cólicos.

Tratamiento para la diverticulitis

Finalmente, la complicación más temida de la diverticulitis es el estallido de las bolsas, las cuales, ante una presión excesiva, terminarán expulsando las heces y bacterias hacia el exterior del intestino, causando infecciones en los órganos vecinos, así como peritonitis (inflamación de la cavidad abdominal) y fístulas (conexiones anormales entre los órganos).

Tratamiento de la diverticulitis

A la hora de diagnosticar un posible caso de diverticulitis, el doctor deberá realizar exámenes de sangre (a fin de descartar una posible infección), y una tomografía computarizada del intestino. Alternativamente podrá efectuarse una ecografía abdominal o radiografía y una colonoscopia. El cuadro clínico provisto por el paciente también resultará de gran ayuda, puesto que deberán descartarse otros padecimientos como el síndrome de intestino irritable o cáncer de intestino.

En la mayoría de los casos, el tratamiento de la diverticulitis se encuentra sujeto a los síntomas experimentados por el paciente. Inicialmente, las medidas incluyen reposo absoluto, de ser posible con una almohadilla térmica sobre el abdomen, suplementación de analgésicos y una dieta líquida por los próximos dos o tres días. A medida que el tratamiento se desarrolle, el doctor podrá recomendar la incorporación de fibra a la dieta. En el caso de una obstrucción intestinal, se podrá recurrir a una sonda nasogástrica para favorecer una rápida recuperación.

Si se trata de complicaciones mayores, como peritonitis o fístula, el tratamiento requerirá de intervención quirúrgica, aunque esto solo ocurre en un 20% de los casos.

¿Cómo prevenir la diverticulitis?

Aunque podríamos añadir toda una lista de recomendaciones para evitar la diverticulitis, existen solo tres aspectos que debemos tener en cuenta y con los cuales gozaremos de una mejor salud a nivel general.

En primer lugar, es importante beber abundante agua para reducir la presencia de heces en el intestino y por consiguiente favorecer su presión interna. La dieta del agua es una recomendación especial si queremos depurar nuestros intestinos. Adicionalmente, existen otras terapias efectivas como la reflexología podal, la hidroterapia y los cataplasmas de barro que permiten solucionar cualquier complicación intestinal que presentemos.

La práctica de ejercicios físicos también contribuirá al movimiento intestinal y por consiguiente a una mejor deposición de las heces fecales, además de eliminar toxinas del cuerpo con mayor facilidad.

Finalmente, y la más importante de todas, es necesario llevar a cabo una alimentación rica en fibras vegetales. Su médico puede apoyarle e indicarle los mejores productos alimenticios en este sentido. Algunos alimentos como las frutas: manzanas, peras y plátanos, deben ser básicos en nuestra dieta, al igual que ciertas hortalizas como las zanahorias, coles, espárragos, espinacas, guisantes y papas. Las legumbres también son importantes: alubias, lentejas, frijoles, habichuelas y por último, debemos elegir alimentos integrales como las pastas, los cereales y el arroz.

El jugo de zanahoria, limón o sábila y la papaya en ayunas, son remedios excelentes para desinflamar el intestino, depurarlo y fortalecer las paredes dañadas.

Por último, debes tener en cuenta que una dieta rica en fibra y alimentos naturales significa decirle no a los productos procesados y azucarados, las grasas animales (carne roja), etc. Además debemos evitar combinar varios alimentos en una comida, y preferiblemente alimentarnos varias veces al día en porciones pequeñas. El postre deberá ser consumido una hora después de la comida.

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