Tratamiento para la fibrilación auricular

Tratamiento para la fibrilación auricular

Afecta nuestras aurículas y acarrea un riesgo mortal para quien la padezca. Se considera la causa más frecuente de arritmia y en ocasiones puede tomar lugar de manera asintomática. Conoce más de la fibrilación auricular con esta guía completa que hemos preparado para ti.

¿Qué es la fibrilación auricular?

Para comprender lo que denominamos fibrilación auricular, debemos conocer que el corazón posee cuatro cavidades: dos aurículas y dos ventrículos. Las venas proporcionan la sangre desoxigenada al corazón a través de las aurículas, mientras que los ventrículos son los responsables de devolver el líquido sanguíneo restablecido al resto del cuerpo. Durante este proceso, los impulsos eléctricos que toman lugar en el corazón se encargan de coordinar cada uno de los movimientos necesarios, a fin de bombear la sangre de manera sincronizada.

Cuando las contracciones del corazón se efectúan irregularmente (las paredes auriculares vibran o “fibrilan” de manera inconexa), podemos decir que estamos ante una fibrilación auricular. En otras palabras, no existe coordinación entre las aurículas y los ventrículos, lo que conduce a un estancamiento de la sangre en el corazón y por consiguiente una formación de coágulos, luego trombos que pueden viajar por el torrente sanguíneo y obstruir las arterias pulmonares, provocando una embolia pulmonar, o bien alojarse en el cerebro ocasionando un infarto cerebral o ictus.

Estadísticamente, la fibrilación auricular se considera la arritmia más frecuente, llegando a afectar entre un 1 y 2 % de la población. Habitualmente, este trastorno ocurre en un 5% de las personas mayores de 65 años, aunque también pueden darse casos en las personas jóvenes. Los individuos del sexo masculino son más propensos a sufrir una fibrilación auricular.

Arritmia del sábado por la noche

¿Sabías que la fibrilación auricular también se conoce como “arritmia del sábado por la noche”? Este nombre tan peculiar se debe a los numerosos casos de personas jóvenes que ingieren una cantidad considerable de alcohol durante el fin de semana y terminan padeciendo los estragos de un ritmo anormal en el corazón.

Causas de la fibrilación auricular

Existen algunos casos en los que la fibrilación auricular se produce sin causa aparente. Los especialistas denominan a este escenario como fibrilación auricular idiopática, y puede ocurrir en personas saludables y sin trastornos cardiovasculares. No obstante, en la mayoría de las ocasiones, la fibrilación auricular puede ser la consecuencia de un exceso de hormonas tiroideas o hipertiroidismo (responsables de regular el metabolismo), la diabetes, enfermedades de las arterias coronarias, afectaciones reumáticas y principalmente la edad. En este último aspecto, cualquier persona mayor de 60 años puede padecer de fibrilación auricular.

Los problemas cardiacos asociados a este trastorno incluyen además presión arterial elevada, miocarditis (inflamación del miocardio), insuficiencia cardíaca, cardiopatías (afectaciones en el sistema cardiovascular), cirugías efectuadas a corazón abierto, etc.

Por otra parte, la obesidad, el síndrome de apnea del sueño (afectaciones respiratorias), el alcoholismo, las drogas y las enfermedades pulmonares (tromboembolismo, enfermedad pulmonar obstructiva crónica), también son detonantes que pueden conducir a una fibrilación auricular.

Fibrilación auricular

Síntomas de la fibrilación auricular

En condiciones normales, el corazón late a una velocidad entre 60 y 100 pulsaciones por minuto. Cuando la señal eléctrica falla, los músculos cardiovasculares se contraen de manera rápida y caótica, produciendo una cadencia de 80 y hasta 100 latidos por minuto (en ocasiones puede llegar a alcanzar las 300 ppm). Esta alteración puede desencadenar falta de aire en el individuo, pudiendo llegar a desmayarse.

La sensación de ahogo también es muy común en pacientes con fibrilación auricular, además de dolores en el pecho, mareos y fatiga general. En muchos casos, este padecimiento puede impedirnos de llevar una vida normal, aunque existen períodos asintomáticos que son aún más peligrosos, puesto que podemos desarrollar una isquemia cerebral sin notarlo.

Como mencionábamos anteriormente, el estancamiento de sangre en el corazón es una consecuencia nefasta de la fibrilación auricular, que a su vez favorece la formación de trombos (émbolos) capaces de viajar hasta los pulmones o el cerebro (aunque pueden llegar también al riñón, los ojos y las extremidades), desatando así una embolia y por consiguiente la muerte.

Tratamiento de la fibrilación auricular

Ante cualquier síntoma de los descritos anteriormente, lo más sensato es acudir de inmediato al médico. El especialista podrá solicitar varias pruebas para comprobar que se trata de una fibrilación auricular, como por ejemplo un electrocardiograma (para registrar la actividad eléctrica cardiovascular), un monitoreo cardiaco móvil (dispositivo acoplado al cuerpo durante 30 días para registrar el ritmo cardíaco) o un ecocardiograma (se obtienen imágenes del corazón a través de ondas acústicas).

Tras el análisis de los resultados, que también incluyen pruebas para determinar hipertiroidismo, trastornos del sueño o afectaciones pulmonares, el doctor deberá llevar a cabo un tratamiento para revertir el ritmo anormal del corazón. Este procedimiento se conoce como cardioversión, y puede ser de tipo farmacológico (a través de fármacos antiarrítmicos) o bien de tipo eléctrico (pequeñas descargas eléctricas mediante electrodos en el pecho).

A la par de la cardioversión, el especialista deberá asegurarse de que no existen trombos en el corazón que puedan atentar contra la vida del paciente, por lo que el tratamiento suele acompañarse de medicamentos anticoagulantes. En algunas ocasiones puede realizarse una ecografía transesofágica para descartar la presencia de estos coágulos en el torrente sanguíneo.

¿Cómo prevenir la fibrilación auricular?

Evidentemente, cualquier medida o acción encaminada a evitar padecimientos cardiovasculares nos permitirá mantenernos alejados de sufrir una fibrilación auricular. En este sentido, resulta de gran importancia establecer una dieta baja en grasas, a fin de mantener regulado nuestro colesterol y gozar de una presión arterial adecuada. El consumo de alcohol debe ser controlado, más aún si poseemos el riesgo de padecer de alcoholismo.

Adicionalmente, debemos controlar nuestro peso corporal, evitar el tabaco y realizar ejercicios físicos de manera frecuente. Con respecto a esto último es necesario añadir que una práctica deportiva intensa (carreras de fondo, recorridos largos en bicicleta) también puede favorecer el riesgo de padecer una fibrilación auricular. Lo más sensato es optar por caminatas moderadas que no requieran un esfuerzo cardiovascular excesivo.

Algunos estimulantes como el café y las bebidas gaseosas pueden resultar nocivas para nuestros planes de evitar la fibrilación auricular. Por último, y en caso de que deseemos realizar un viaje, no debemos olvidar nuestra medicación (siempre es conveniente llevar una dosis extra de comprimidos en caso de extravío) y procurar que nuestro viaje no coincida con las citas de control médico. En cualquier caso, consulte siempre a su hematólogo antes de efectuar una salida prolongada.

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