Tratamiento para la pitiriasis rosada

Pitiriasis rosada

El título de este artículo puede resultar complicado, ya que la pitiriasis rosada, a pesar de ser una enfermedad de la piel muy frecuente, no tiene un tratamiento específico. Esto se debe a que sus causas son aún desconocidas y se ha determinado que su naturaleza es la curación en sí misma, sin indicaciones ni medidas especiales.

No obstante, por las propias características del padecimiento, también conocido como pitiriasis rosada de Gibert, en honor al dermatólogo que la identificó y diagnosticó por primera vez, los médicos pueden indicar el consumo de determinados medicamentos y la adopción de algunas medidas, que alivian los síntomas esenciales de la enfermedad y aceleran su desaparición.

En esto nos centraremos a continuación, partiendo de las características principales de la pitiriasis rosada.

¿Quñe causa la pitiriasis rosada?

Como ya dijimos, las causas de la pitiriasis rosada son aún desconocidas. No constituye una reacción alérgica, ni tampoco es muestra o consecuencia de una infección bacteriana o micótica.

Las hipótesis al parecer más acertadas la consideran un padecimiento derivado de una infección viral, asociada a un virus de la familia del herpes humano tipo 6, que es una clasificación distinta a la de los conocidos herpes genitales y orales.

Es importante aclarar que la pitiriasis no ha sido clasificada como una enfermedad contagiosa, ya que la mayor parte de los casos estudiados, pacientes que se han expuesto por tiempos prolongados a personas que la padecen, no han contraído la erupción.

¿Qué es la pitiriasis?

¿Qué es la pitiriasis?

Pues una enfermedad de la piel, muy común en las personas jóvenes y las mujeres embarazadas, los principales grupos de riesgo, que se desarrolla en dos tiempos o fases y cuyas causas son indeterminadas. Sin embargo, el carácter benigno de la enfermedad determina que no sea imprescindible conocer qué la origina.

La primera fase de la enfermedad consiste en la aparición de una lesión inicial, para luego, en una segunda etapa, replicarse en varias erupciones que duran aproximadamente entre cuatro y ocho semanas, aunque en algunos casos se extienden a 12, y desaparecen sin ningún tratamiento.

La erupción inicial, que suele aparecer en la piel de la espalda, pecho o abdomen, se presenta en forma de una placa roja con estructura de anillo, y viene acompañada de un picor fastidioso. Tras ella aparecen el resto de las erupciones, compuestas también de placas rojas, lo que más pequeñas y con una forma oval. Estas aparecen sobre todo en el pecho y la espalda, y pueden extenderse a brazos, piernas y cuello.

Las erupciones asociadas a la pitiriasis rosada son muy evidentes y molestas desde el punto de vista estético, además de la picazón que producen, pero en comparación con otros padecimientos dermatológicos pueden considerarse menores, ya que no afectan la cara del paciente ni provocan secuela o complicación alguna.

Otra característica de las erupciones es que son mayormente escamosas y de color rosa. No obstante, si el paciente es de piel oscura, el color de la erupción puede variar entre tonos de gris, marrón oscuro y negro.

Una característica interesante también de la pitiriasis rosada es que en un inicio puede ser confundida con otros trastornos dermatológicos. No obstante, una vez que avanza, la enfermedad que nos ocupa tiene características distintivas, determinadas por los síntomas hasta aquí expuestos.

Antes de finalizar este apartado, debemos agregar que algunos especialistas consideran que una fase previa a la erupción inicial, la pitiriasis rosada puede provocar signos y síntomas en el paciente similares a los de una infección del tracto respiratorio superior. Entre estos signos identifican al dolor de cabeza, la nariz congestionada, fiebre leve y dolor de garganta.

Tratamiento para la pitiriasis rosada

Tratamiento de la pitiriasis rosada

Ya hemos explicado que la pitiriasis no tiene un tratamiento específico, debido a que  desaparece por sí mismo tras un período de tiempo, que suele variar entre las cuatro y doce semanas, en casos extremos.

Sin embargo, el dermatólogo puede indicar cremas hidratantes para compensar la sequedad de la piel de las erupciones y antihistamínicos o cremas o ungüentos con esteroides para controlar el picor y disminuir el enrojecimiento.

Las erupciones de la enfermedad no dejan cicatrices, pero el paciente debe evitar rascarse en las zonas afectadas, pues esto, lejos de aliviar, empeora la picazón. De igual forma, para este fin se debe limitar el empleo de agua caliente, tejidos sintéticos y lana, así como de jabones de fragancia, cuyos compuestos químicos impactan negativamente sobre las erupciones.

Un medicamento que alivia los efectos del padecimiento, mientras se cura por sí mismo, es la loción de calamina, que también disminuye el picor, y una técnica efectiva es la fototerapia, ya que la luz solar directa resuelve las lesiones de forma más rápida.

No obstante, es importante recalcar que este padecimiento común sana por sí mismo, y que antes de aplicar algún medicamento o remedio se debe consultar al especialista, para evitar efectos adversos.

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