Tratamiento para un edema óseo

Edema oseo

Un padecimiento poco frecuente en atención primaria, pero al que se le debe prestar especial atención, sobre todos los atletas y personas vinculadas al ejercicio físico, es el edema óseo. Este puede ser confundido con un esguince crónico y pocas cosas hay más alejadas de la realidad.

Un edema óseo, a diferencia del esguince, es como un golpe contundente dentro del hueso. Puede compararse con un morado de los que salen tras los golpes en algún otro lugar, digamos la pierna, sólo que en vez de en tejidos blandos, se produce en el hueso.

Sus consecuencias pueden ser determinantes para la continuidad de una carrera deportiva o el normal funcionamiento del hueso afectado, de ahí la importancia de conocer bien sus peculiaridades y características de los tratamientos para sanarlo.

Causas que provocan los edemas óseos

Los edemas óseos son causados por la compresión que se produce cuando un hueso impacta sobre el otro. Esto puede suceder como consecuencia de una mala caída, un salto de poca técnica, y movimientos bruscos.

Igualmente, pueden ser consecuencia de la distracción ocurrida por sobreestiramiento tras la inserción de un tendón o ligamento en la región subcondral, lo que provoca que las trabéculas del hueso pierdan su posición natural y dejen espacios que el hueso trata de rellenar por acto reflejo con respuestas inflamatorias.

A su vez, dichas respuestas se traducen en un aumento del líquido regenerador del tejido y los depósitos de ese líquido son los que provocan el edema óseo.

Dicho en mejores términos médicos, un edema óseo normalmente es provocado por un impacto y en menor medida por fatiga (roturas por estrés). La lesión es común que se presente con periostitis en la zona del golpe, lo que significa que se aplasta el tejido blando y luego el periostio, que es la capa que rodea al hueso.

El edema consiste precisamente en la separación del periostio del hueso, lo que provoca una rotura de la zona esponjosa e interna del hueso, conocida como fractura trabecular.

El diagnóstico para la detención de esta lesión rebasa los servicios de la atención primaria, siendo necesaria una resonancia magnética y luego, para la recuperación, un tratamiento especializado y guiado por rehabilitación.

En esencia, la clave para la recuperación de un edema óseo es el reposo de actividad física, para no potenciar su reaparición. No obstante, existen técnicas y métodos alternativos que pueden acelerar el período de sanación, estandarizado en un período de tiempo entre los nueve y los 12 meses, excesivas para un deportista de alto rendimiento o un amante de la actividad física.

Tratamiento para un edema oseo

Tal es el caso de la magnetoterapia, la que ha probado ser eficaz en la aceleración de la cura de algunos casos, fundamentalmente los que traen aparejados una osteoporosis transitoria local.

Tratamiento de los edemas óseas

Ya dijimos que el mejor tratamiento es el reposo. No obstante, una técnica alternativa que ha probado ser eficaz, aunque sin obviar el descanso, es justamente lo contrario.

Mediante ella se pretende que el hueso reabsorba cuanto antes la lesión, a través de la actividad física de todos los músculos que se insertan y trabajan sobre la zona. Este tratamiento viene acompañado de dolor, pero si se continúa, el malestar desaparece y la lesión se supera mucho antes que antaño, cuando solo se hacía reposo por tiempos prolongados.

Las acciones o plan de ejercicios a seguir están matizados por la infiltración en la zona de dolor, un paso opcional solo destinado a los casos en los que el dolor no permita trabajar los músculos; el fortalecimiento de los músculos del área dañada, sin mucho peso o carga, pero repetidamente hasta llegar al agotamiento muscular; terapia de calor; y masaje de presión en la zona, aunque provoque dolor y malestar.

Si se hacen adecuadamente, para lo que es necesario buscar asistencia profesional, estos pasos conforman un tratamiento que recorta el tiempo de curación en más de un trimestre, pasando de los entre nueve y doce tradicionales a un período entre cinco y seis meses.

Además de lo hasta aquí explicado, hoy en día existen tratamientos destinados a resolver dolores y problemas articulares, causados por la existencia de edema óseo y la osteonecrosis, en sus fases iniciales.

Estos tratamientos tributan primeramente a la reabsorción del edema, con lo que se resuelven el dolor, la inflamación y la limitación articular, además de contribuir en muchos casos a que el hueso no colapse por falta de irrigación sanguínea.

Entre estos procedimientos destaca la bioestimulación láser, una forma sui géneris de emplear la magnetoterapia junto a otras técnicas como la laserterapia. Específicamente, esta bioestimulación trabaja la zona ósea dañada por el poco riego sanguíneo, lo que permite la recuperación de un movimiento normal.

Para todo esto, observar la imagen del hueso en una resonancia magnética resulta indispensable, de ahí que la técnica pueda definirse como el mejor método de diagnóstico del edema óseo y lesiones asociadas.

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