Tratamientos de la clamidia

Clamidia

Cada vez son más las personas que asisten a las consultas con enfermedades de transmisión sexual. Y es que debido a la negligencia y a la inestabilidad en las relaciones amorosas muchos se contagian y dan lugar a largas cadenas de infestado.

Dentro de las enfermedades de transmisión sexual se encuentran aquellas que suelen desparecer tras un tratamiento y las que se adentran en la sangre y se mantienen en el organismo.

La clamidia es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes en estos tiempos. ¿Qué es la clamidia? ¿Cuáles son sus síntomas? Esta son algunas de las preguntas a las que encontrarás respuesta en el presente artículo.

¿Qué es la clamidia?

La clamidia es una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) que puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Este padecimiento suele afectar con gran fuerza el aparato reproductor femenino disminuyendo la fertilidad.

Muchas personas conviven con clamidias debido a que suele ser asintomática. De tal forma, investigaciones revelan que el 50% de los hombres y entre el 70 y el 80% de las mujeres no experimentan síntomas.  

La clamidia se transmite al tener relaciones sexuales orales, anales y/o vaginales. Debes saber que es posible contraer clamidias cuando se tiene, por ejemplo, relaciones con un hombre infestado aunque este no eyacule.

Haber contraído clamidias en otra ocasión no te exonera de volver a contraerla. Es por ello que debes tener cuidado pues la reaparición de la clamidia es común; en este sentido se recomienda realizar la prueba cada tres meses. Además a este padecimiento suele asociársele la gonorrea, por lo que se recomienda iniciar el tratamiento de manera unísona para estas dos ETS.

A los pacientes de clamidia, se les recomienda iniciar el tratamiento de la gonorrea y viceversa, ya que el 50% de los pacientes padecen ambas infecciones de forma conjunta.

Causas de la clamidia

La clamidia es una enfermedad recurrente en personas sexualmente activas. La padecen aquellas personas que suelen tener relaciones anales, vaginales u orales sin protección. De tal forma, entre las principales causas de la clamidia se encuentra la promiscuidad, es decir tener varias parejas al mismo tiempo, o por períodos pequeños y sostener relaciones desprotegidas con ellas.

Se ha probado que debido a factores conductuales y biológicos comunes son los jóvenes sexualmente activos los más propensos a sufrir clamidias. También son muy vulnerables los homosexuales, bisexuales, generalmente aquellos que practican sexo con otros hombres pues durante el sexo anal los roces son más intensos.

Síntomas de la clamidia

La clamidia suele manifestarse de manera sintomática en los hombres. Se refieren como identificadores de esta enfermedad en los hombres la presencia de una secreción acuosa blanca turbia de la punta del pene, la sensación de ardor al orinar y la inflamación o el dolor testicular. Los síntomas suelen aparecer tras varias semanas de haber tenido relaciones sexuales con una persona infestada.

En los hombres la clamidia se propaga a través del conducto que transporta el semen desde los testículos, provocando fiebre y dolor intenso.

Por su parte, en las mujeres la clamidia suele ser una enfermedad asintomática, la cual daña el sistema reproductor aunque la persona no sepa que la posee.

Tratamientos de la clamidia

No obstante, una mujer debe acudir de inmediato al médico si tiene flujo vaginal inusual, sensación de ardor al orinar, sangrado entre los períodos menstruales, dolor durante el sexo o sangramiento tras este, así como dolor abdominal y náuseas. Esos síntomas pueden remitirte a la presencia de una clamidia.

Si bien la clamidia es una de las ETS que posee cura, los daños que provoca a la salud pueden ser intensos sobre todo en la mujer. Y es que una clamidia mal tratada puede extenderse hasta el útero y las trompas de Falopio e infamación pélvica, lo cual puede desencadenar en infertilidad y en la aparición de un embarazo ectópico. Asimismo, aumenta las posibilidades de contraer y/o transmitir el VIH/ SIDA.

Tratamiento de la clamidia

El tratamiento contra la clamidia no se debe realizar sin asistir previamente a la consulta de un médico. Y es que los antibióticos que combaten esta enfermedad deben tomarse exactamente como fueron prescritos pues solo de esta manera terminarán con la enfermedad y se evitará la aparición de otras dolencias como la inflamación pélvica.

Asimismo, las mujeres que reciben tratamiento contra la clamidia y tomas pastillas anticonceptivas deben saber que el antibiótico reduce los efectos de estas píldoras.

La clamidia se diagnostica a través de diversas pruebas de laboratorio. Para ello el especialista puede solicitar una muestra de orina o pasar un hisopo para tomar posibles secreciones vaginales.

Por su parte, en los hombres, además del estudio de la orina, se analiza un líquido que se extrae del pene. Esta última se obtiene colocando un hisopo en la abertura de la uretra, ubicada en la punta del pene.

Para combatir la clamidia se emplea eritromicina, amoxicilina, doxiciclina y azitromicina, todos estos antibióticos en dosis que responden al padecimiento específico de la persona por lo que se dice que estos medicamentos no se pueden compartir.

Si una mujer se encuentra embarazada y posee clamidias debe ejecutar el tratamiento tal y como se lo indica el médico pues corre el riesgo de infestar al bebé. Si esto llega a suceder, se le debe suministrar eritromicina al pequeño.

A la hora de determinar el tratamiento que se le aplicará al paciente, el médico tiene en cuenta el lugar donde se encuentra, qué nivel de complicación posee el enfermo, así como la edad del mismo.

Se recomienda que las personas infestadas con clamidias no tengan relaciones sexuales hasta una semana después de haber concluido el tratamiento. Si la pareja sexual aún no ha terminado su tratamiento es mejor esperar a que esté sano. Igualmente, las relaciones sexuales deben suspenderse hasta que los síntomas desaparezcan totalmente.

¿Cómo prevenir la clamidia?

La mejor manera de prevenir la clamidia es teniendo relaciones sexuales protegidas, es decir, usando condón. Asimismo, mantener una pareja estable que se haya realizado pruebas que demuestren que no posee una ETS, es otra opción.

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