Tratamientos para el colón irritable

Tratamientos para el colón irritable

El síndrome de colon irritable es un conjunto de alteraciones intestinales que producen dolor abdominal y diarreas constantes. Al tratarse de una enfermedad que afecta al 20% de la población mundial, te damos las claves para no padecerla.

¿Qué es el colon irritable?

El colon irritable puede definirse como una alteración intestinal que produce dolor abdominal e inconsistencia en las deposiciones. Su origen se encuentra asociado al estrés, la ansiedad y las emociones negativas, siendo una enfermedad que afecta al 20% de la población mundial. Además, los estudios han podido determinar que esta patología es más recurrente en individuos del sexo femenino.

Conocido además como colitis mucosa, colon espástico o colitis nerviosa, el síndrome de colon irritable no es una enfermedad en sí, sino un conjunto de alteraciones funcionales que ocurren al mismo tiempo en el intestino, que si bien no causa daños aparentes (no existe inflamación del intestino), sí puede dar lugar a una serie de molestias físicas, incluyendo diarreas y espasmos abdominales de manera frecuente o intermitente.

Junto a la dispepsia o la constipación funcional, el síndrome de colon irritable forma parte de los “trastornos funcionales del aparato digestivo”, y es una hipersensibilidad del colon que puede manifestarse tras las comidas o en situaciones intensas de estrés.

Actualmente se distinguen tres modalidades para esta enfermedad: de tipo ligero (se presenta de manera ocasional y no interrumpe la rutina diaria), irritable moderado (puede interferir en nuestros hábitos de vida) y finalmente de tipo irritable severo (impide al paciente de realizar una vida normal).

Causas del colon irritable

Según los especialistas, las causas para el síndrome de colon irritable no se encuentran claramente definidas. No obstante, se conoce que estos cambios en el correcto funcionamiento del sistema digestivo pueden estar vinculados al sistema nervioso. Cualquier situación de estrés (situaciones laborales, acoso sexual, fallecimiento de un familiar) puede incidir sobre los movimientos intestinales, al igual que los problemas mentales, las sensaciones de angustia y las fobias.

En otro orden, las infecciones bacterianas también son responsables del padecimiento de colon irritable, puesto que una cantidad desmedida en el número de bacterias dentro de los intestinos (y por consiguiente una mayor producción de gas) puede acarrear una infección gastrointestinal severa.

Del mismo modo existen otros desencadenantes para esta patología como la hiperalgesia visceral (sensibilidad elevada en el intestino), los cambios hormonales y químicos del organismo, una ingesta excesiva de alimentos, así como el consumo de productos edulcorantes (sorbitol, fructosa, etc.) y algunas bebidas (café, productos lácteos, etc.).

Colón irritable

Síntomas del colon irritable

Generalmente, los síntomas pueden variar de un individuo a otro. Un padecimiento leve puede incluir diarrea, estreñimiento, cólicos y gases constantes. Sin embargo, en algunos casos puede darse una frecuencia intermitente en el padecimiento, con combinaciones de diarreas y estreñimientos de manera esporádica. Estos escenarios aislados (pueden tomar lugar dos o tres veces al mes solamente) persuaden al paciente de consultar al doctor, y no reciben un tratamiento adecuado.

En otros escenarios, el dolor intenso provocado por la presencia de gases y cólicos agudos puede interferir en la vida diaria del individuo, mientras que la diarrea trae como resultados la deshidratación y el desbalance electrolítico. En la mayoría de las ocasiones, el dolor abdominal desaparece tras defecar, además de una presencia de heces acuosas con cierta mucosidad, o incluso la ausencia de estas al momento de la deposición. La inapetencia es otro de los signos evidentes del colon irritable.

Tratamiento del colon irritable

Lo primero que debemos tener en cuenta, es que el síndrome de colon irritable se trata de un padecimiento benigno que no conduce al cáncer ni requiere intervención quirúrgica. En otras palabras, se trata de una patología que no empeorará ni influirá en nuestra expectativa de vida.

Por lo anteriormente dicho, cualquier tratamiento médico estará enfocado a reducir los síntomas provocados por esta patología. En cuanto a su diagnóstico, este se determina a partir del cuadro clínico del paciente, por lo cual es muy importante responder con exactitud las preguntas del médico (frecuencia y momento en que ocurren los síntomas, intensidad del dolor, alteraciones en la deposición, etc.).

A partir de este análisis inicial, el especialista podrá indicar una serie de pruebas en dependencia de los datos clínicos observados (heces con sangre, anemia, fiebre, pérdida de peso), a fin de determinar el tratamiento adecuado. Entre las pruebas más comunes se incluyen análisis de sangre, radiografías y colonoscopias. Esta última se realiza ante un hemograma deficiente, o para descartar otras enfermedades como tumores en el colon y la enfermedad de Crohn.

Colón irritable

Medicamentos

En cuanto a los medicamentos, estos varían en dependencia del enfoque que requiera el tratamiento, y solo deberán ser determinados por un médico. Para el caso de la diarrea, se trata del problema más frecuente dentro del síndrome de colon irritable, y puede mitigarse con algunos medicamentos como el fosfato de codeína, el difenoxilato y la loperamida, esta última muy eficiente en la dilatación del esfínter anal.

Para el estreñimiento, las prescripciones pueden incluir el bisacodilo, la senna y el polietilenglicol. Además, la lubiprostona actúa como estimulante en la secreción de fluidos intestinales, evitando la constipación idiopática.

En otro orden, el especialista podrá indicar la ingesta de alimentos probióticos como el yogurt, cuya composición de bacterias favorecen el equilibrio de la flora intestinal y contribuyen a la reducción de gases, diarreas y el dolor abdominal. No obstante, si los síntomas se encuentran en estado avanzado, como por ejemplo un dolor intenso, los medicamentos antiespasmódicos podrían ser de gran ayuda (hiosciamina, dicicloverina, etc.).

Del mismo modo, los relajantes (espasmolíticos) y los antidepresivos son tenidos en cuenta en el tratamiento del colon irritable, al igual que la simeticona y la alfa-galactosidasa, son medicamentos que ayudarán a eliminar los gases.

¿Cómo prevenir el colon irritable?

En una sola palabra: cambiar el estilo de vida. Esto es, realizar ejercicios físicos para aliviar el dolor abdominal y la constipación, así como modificar nuestros hábitos alimenticios. Es mucho más recomendable ingerir cinco o seis porciones pequeñas de comida al día que realizar las típicas tres comidas con una dosis excesiva de alimentos.

En el mismo orden, debemos evitar alimentos pesados como las bebidas gaseosas y el café. Tampoco es conveniente ingerir alimentos flatulentos (coles, guisantes, frutos secos) así como supervisar el efecto que nos producen otros como el alcohol, el chocolate, las especias o cualquier derivado lácteo.

Otro método preventivo para mantenernos alejados del síndrome de colon irritable es respetar el horario de acudir al baño, preferiblemente después del desayuno. Además, deberás evitar toda situación de estrés o combatirlas con yoga, masajes o ejercicios de relajación. 

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