Tratamientos para el herpes zoster

Tratamientos para el herpes zoster

Comúnmente conocido como “culebrilla” o fuego de San Antonio, el herpes zóster es una enfermedad dolorosa que puede acarrear severas complicaciones. Aquí te mostramos todo lo que necesitas saber al respecto.

¿Qué es el herpes zóster?

Comúnmente conocido como “culebrilla” o fuego de San Antonio, el herpes zóster es una enfermedad infecciosa provocada por el virus varicela-zóster. Generalmente, este virus podrá manifestarse en personas adultas y en niños, siendo dolorosa para los primeros y de tipo benigno para los segundos. Aproximadamente un 20% de la población mundial se encuentra afectada por el herpes zóster.

Sus síntomas más evidentes son una serie de ampollas o erupciones cutáneas agrupadas de forma tal que permiten describir un nervio cutáneo afectado también por el virus (de ahí el nombre de “culebrilla”).  Se trata además de una enfermedad asociada a un sistema inmunológico deficiente, siendo más común en personas de edad avanzada. En cuanto a su tratamiento, se enfoca principalmente a reducir el dolor y controlar cualquier posible infección.

Causas del herpes zóster

El virus herpes zóster se contrae habitualmente durante la niñez. Básicamente, cualquier individuo que haya padecido de varicela, tiene una probabilidad mucho mayor de contraer herpes zóster, puesto que el virus permanece “inactivo” durante años (incluso toda la vida), y sólo ante determinadas causas podrá manifestarse.

Dentro de estas causas o factores de riesgo, destacan principalmente aquellas que debiliten nuestro sistema inmune, como por ejemplo el cáncer, el sida o cualquier tipo de enfermedad infecciosa. El estrés también se incluye dentro de los catalizadores que pueden acelerar el proceso de formación del herpes zóster.

Por lo general, toda persona que posea más de sesenta años, haya padecido varicela en algún momento de su vida y posea un sistema inmunológico débil, tendrá mayor riesgo de padecer los estragos del herpes zóster. Como nota adicional, debemos precisar que algunos medicamentos destinados a combatir enfermedades reumáticas (artrosis) también pueden ocasionar la aparición de este virus.

Síntomas del herpes zóster

Previamente a la enfermedad, el paciente podrá experimentar sensaciones de fiebre, dolor de cabeza e incluso complicaciones gastrointestinales. Las primeras fases del virus, incluyen prurito y dolor sobre la zona afectada. Luego, tomará lugar un enrojecimiento de la piel, tras los cuales aparecerán las vesículas o ampollas distribuidas a lo largo del nervio cutáneo (dermatoma).

Al cabo de dos o tres semanas comenzará el proceso de cicatrización, durante el cual las vesículas son reemplazadas por costras secas que se desprenderán con el tiempo. Las zonas más afectadas por el herpes zóster incluyen el rostro (cerca de la región ocular), las extremidades y el tronco.

Dependiendo de los nervios afectados, el herpes zóster podrá desencadenar distintas reacciones. Por ejemplo, si toma lugar en el rostro o cerca de los nervios craneales, puede causar parálisis facial e incluso problemas oculares (glaucoma). Si se desarrolla en el nervio mandibular, se producirán afectaciones en el sentido del gusto. En caso de que el herpes zóster alcance el sistema nervioso central, podría causar meningitis, e incluso parálisis motora.

Una de las secuelas más comunes del herpes zóster es la neuralgia postherpética, capaz de afectar hasta un 50% de las personas que han contraído el virus y caracterizada por dolores intermitentes en la zona afectada y en algunos casos, la pérdida de sensibilidad del nervio.

Herpes zoster

Tratamiento del herpes zóster

El especialista médico podrá necesitar algunas muestras de tejido subcutáneo para analizar la presencia del virus herpes zóster en el paciente. En estos casos, también se recurre a la serología para determinar la existencia en sangre de ciertos anticuerpos especiales que desarrolla el organismo en aras de combatir el virus.

A través de estas y otras investigaciones clínicas, el médico podrá recomendar un tratamiento adecuado, que si bien no eliminará el virus, permitirá aliviar los síntomas provocados por el mismo, así como reducir cualquier tipo de infección. En este orden, los tratamientos antivirales son la vía más utilizada. El Aciclovir en forma oral o intravenosa, o bien el Famciclovir o el Valacilovir, deberá ser administrado durante una semana, incluso más.

Por otra parte, muchos especialistas también utilizarán bloqueadores nerviosos si el dolor del paciente es muy intenso, aunque generalmente se emplean medicamentos antidepresivos, así como parches de lidocaína, cremas y aerosoles especiales.

¿Cómo prevenir el herpes zóster?

Los esfuerzos de prevención para el herpes zóster deben enfocarse en evitar la varicela, especialmente durante los primeros años de vida. Para ello, es necesario llevar a cabo una correcta educación sanitaria, vacunando a nuestros hijos contra esta enfermedad desde edades tempranas.

Fuera de esto, no existe un tratamiento medicamente autorizado para prevenir la aparición del herpes, si bien podemos recomendar mantener una ingesta regular de alimentos que contengan vitamina C (cítricos, espinacas, pimiento rojo, kiwi, etc.) y B (cereales, legumbres, frutos secos) en aras de reforzar nuestro sistema inmunológico y nervioso.

Al mismo tiempo debemos evitar cualquier situación tensa o de estrés. Algunas técnicas de relajación o auto-hipnosis pueden aportarnos mucho en este sentido. Los cambios de temperatura muy bruscos tampoco son recomendados, realice ejercicios regularmente y planifique exámenes periódicos con el angiólogo.

Remedios Caseros para combatir el herpes zóster

Almidón de maíz: Si deseas eliminar la comezón tan indeseable que provoca el herpes, vierte un poco de almidón de maíz en tu bañera y sumérgete media hora antes de ir a la cama.

Vendajes: A lo largo del día puedes hacer uso de un paño mojado con agua fría para combatir las erupciones graves. Si las ampollas se infectan, utiliza agua oxigenada.

Miel: La miel es maravillosa para combatir numerosas enfermedades, y en este caso, si la aplicas sobre la zona afectada podrás reducir la comezón. El jugo de puerro también servirá.

Verbena: Hiérvela durante cinco segundos en agua y úntala sobre la piel varias veces al día.

Árbol de té: Te será de gran ayuda si lo viertes sobre un algodón y repasas suavemente la zona infectada.

Llantén: Dos cucharadas de Llantén que añadas a una taza de agua hirviendo, será suficiente para utilizar como compresa sobre la piel.

Bardana: Similar al procedimiento anterior, las hojas de bardana pueden utilizarse sobre la piel por unos 30 minutos para aliviar los ardores del herpes zóster.

Diente de León: Toma tres tazas de infusión de esta planta a diario y observarás los resultados en muy poco tiempo.

Romero: Añade una cucharada de Romero a una taza de agua y deja hervir. Enjuaga la zona implicada varias veces al día y eliminarás el herpes más rápidamente.

Zanahoria: Trocea la zanahoria y mézclala con agua hirviendo hasta lograr una pasta. Deja refrescar y repasa sobre la piel varias veces al día.

Compártelo en tu red social: