Tratamientos para la anemia

Tratamientos para la anemia

Dentro de los padecimientos que afectan a los seres humanos, encontramos la anemia, afección que afecta particularmente a los glóbulos rojos en la sangre. Por lo general, los más pequeños de casa son los principales afectados por este padecimiento, pero existen distintos tipos de anemia que pueden atacar también a los adultos. Para conocer un poco más de este padecimiento te recomendamos el siguiente artículo.

Dentro de las afecciones más comunes conocidas por lo seres humanos se encuentra la anemia. Generalmente se trata de un padecimiento que tiene cura, pero puede resultar en complicaciones serias para quienes lo padecen, sobre todo en los casos más graves de esta enfermedad.

¿Te interesaría conocer más sobre la anemia y sus implicaciones? ¿Conoces el tratamiento necesario para atenderla o algunos consejos para evitarla? Pues, continúa leyendo en nuestro portal ya que, precisamente hoy, hablaremos de este padecimiento archiconocido.   

¿Qué es la anemia?

Cuando se habla de anemia, nos referimos a un padecimiento que se evidencia sobre todo en los glóbulos rojos. Estos últimos son los encargados de transportar el oxígeno de los pulmones al resto de los tejidos corporales y en ellos se encuentra la hemoglobina, proteína que hace posible que cumplan con su función.

Para la producción de esta proteína, el organismo de los seres humanos necesita el hierro, por lo que cuando existe un déficit de este último en el cuerpo, no se produce hemoglobina suficiente. De ahí sale un tipo de anemia que resulta muy común. Otra variante de anemia resulta del déficit de glóbulos rojos.

Tipos de anemia

Para ahondar en las distintas variantes de la anemia, podemos ver que se les nombra según la causa que las provocan, y dentro de estas encontramos:

• Anemia por deficiencia de B12

• Anemia por deficiencia de folato

• Anemia ferropénica

• Anemia por enfermedad crónica

• Anemia hemolítica

• Anemia aplásica idiopática

• Anemia megaloblástica

• Anemia perniciosa

• Anemia drepanocítica

• Talasemia

Síntomas de la anemia

Los indicios de la presencia de la anemia varían según el tipo en cuestión y de la gravedad. De hecho, si la anemia presentada no es muy grave, puede que ni siquiera se presente algún síntoma. No obstante, de manera general, pueden observarse signos como:

• Irritabilidad

• Sensación de debilidad o cansancio frecuentemente

• Cefaleas

• Falta de concentración

• Cuando el caso se torna más grave, pueden presentarse síntomas como:

• Problemas en la visión

• Quiebre de las uñas

• Mareos y/o náuseas

• Palidecimiento de la piel

• Dolores en la lengua

Anemia

Causas de la anemia

Básicamente, la anemia es causada por un trastorno en los glóbulos rojos, ya sea por una carencia de estos o por los bajos niveles de hemoglobina. Ambas situaciones pueden ser producto de los bajos niveles de hierro en el organismo, lo que puede ser resultado de:

Una dieta inadecuada: una de las principales razones por las que se puede padecer un déficit de hierro es por la ingesta pobre de alimentos ricos en este mineral. Los más afectados por este factor son los niños, las personas sometidas a dietas estrictas sin prescripción médica o aquellas que no comen carne.

Problemas en la absorción del hierro: el intestino delgado es el responsable de la absorción del hierro. Cualquier anomalía en su funcionamiento y desarrollo dificultan la fijación del hierro en el organismo. También existen alimentos  y medicamentos que inhiben la absorción del mineral en cuestión, como la leche y los antiácidos.

Crecimiento repentino: los niños pequeños (menores de 3 años) pueden crecer tan rápido, que en ocasiones al organismo se le dificulta proveer al cuerpo entero del hierro necesario.

Mala alimentación en los lactantes: alimentar a los bebés con leche de vaca puede incidir en la carencia de hierro de sus pequeños organismos, pues esta leche no tiene el hierro necesario para asegurar su crecimiento y desarrollo.

Embarazo: las mujeres embarazadas necesitan más hierro de lo normal, pues su organismo debe producir más sangre para compartir con su bebé. En el caso de un déficit de hierro, no se pueden producir los glóbulos rojos para esa sangre adicional. Además, distintos factores relacionados con el embarazo como los vómitos o los embarazos múltiples suelen incidir en la aparición de la anemia.

Pérdidas de sangre: en las mujeres, las menstruaciones abundantes pueden encarecer el hierro en sus organismos. También pueden incidir en esto los sangrados internos, las úlceras estomacales, el cáncer, la colitis ulcerosa, etc.

Enfermedades congénitas: padecimientos como el de las células falciformes pueden provocar que el organismo no produzca glóbulos rojos sanos, y esto suele desembocar en algún tipo de anemia. Estas enfermedades pueden ser transmitidas de una generación a la otra.

Tratamiento de la anemia

En todos los casos, el tratamiento corresponderá al tipo de anemia que se quiera tratar y a las características de la persona que la padezca. Dentro de las tratamientos que se utilizan para tratar la anemia, se encuentran las transfusiones de sangre, los medicamentos que inhiben el sistema inmunitario, como los corticoesteroides, los fármacos que contribuyen a potenciar la producción de células sanguíneas en la médula ósea, los suplementos de vitaminas y minerales como la vitamina B12, el ácido fólico, entre otras.

Prevención de la anemia

Para prevenir la anemia, es muy importante garantizar una alimentación adecuada, que provea al organismo de los nutrientes necesarios para su normal funcionamiento y desarrollo.

Procura ingerir alimentos ricos en vitaminas y minerales, sobre todo aquellos que sean ricos en hierro o que lo contengan, como el huevo. Además, debes cuidar celosamente el estado general de tu salud pues cualquier anomalía podría resultar en una afectación al desarrollo de los glóbulos rojos en la sangre.  

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