Tratamientos para la colitis ulcerosa

Tratamientos para la colitis ulcerosa

Diarreas interminables, cólicos agudos, dolores abdominales y en ocasiones fiebre y heces con sangre, son algunos de los signos que nos alertan sobre la presencia de colitis en nuestro organismo. Aprende qué hacer para combatirla.

¿Qué es la colitis?

Como todos sabemos, el intestino grueso cumple una función importante como parte del aparato digestivo, en la absorción de agua, vitaminas y nutrientes minerales procedentes de los alimentos. Cuando este órgano sufre una afección y se inflama, podemos decir que nos encontramos ante un caso de colitis. Particularmente, la colitis toma lugar en el revestimiento del intestino grueso y puede clasificarse en varios tipos que describimos brevemente a continuación:

Colitis ulcerosa: Se trata de una patología crónica que afecta la pared interior del colon con ulceras o pequeñas laceraciones acompañadas de diarrea, fiebre y dolor abdominal.

Colitis tóxica: Se considera un estado avanzado de la colitis ulcerosa. En este tipo de escenarios, la pared intestinal se encuentra totalmente destruida, reduciendo la capacidad muscular del colon.

Colitis provocada por el uso de medicamentos: Aparece ante una ingesta desmedida de antibióticos y otras sustancias como la vitamina C, antinflamatorios, ácido acetilsalicílico, entre otros, lo que afecta el balance de bacterias en el intestino, causando finalmente su irritación.

Colitis hemorrágica: Provocada por la bacteria Escherichia Coli, que produce toxinas en el intestino y da lugar a diarreas con sangre y dolores abdominales.

Colitis nerviosa: De carácter psicológico, la colitis nerviosa es el resultado de situaciones estresantes, nerviosismos y ansiedades en el individuo, que terminan contrayendo los músculos del intestino y provocando cólicos agudos.

Colitis granulomatosa: Conocida además como enfermedad de Crohn, este tipo de colitis se debe a un desequilibrio autoinmune en el que el organismo es capaz de atacarse a sí mismo.

Colitis infecciosa: Es el tipo de colitis más común, y afortunadamente la que presenta mejores tratamientos. Dentro de este orden encontramos colitis por virus (infección de un herpesvirus denominado citomegalovirus), enterocolitis por parásito (específicamente por criptosporidio presente en el agua contaminada) y finalmente colitis por bacteria (producida por un desequilibrio en la presencia de la bacteria Clostridium difficile).

Colitis isquémica: Muy común en individuos de la tercera edad que padecen de arterioesclerosis, y ocasionada por riego sanguíneo insuficiente en la región del colon.

Colitis actínica: Suele ocurrir tras cualquier exposición a la radiación.

Colitis alérgica: Provocada por la falta de enzimas en el organismo. Por ejemplo, la ausencia de enzima lactasa provoca “intolerancia a la lactosa”.

Colitis ulcerosa

Causas de la colitis

Como pudimos observar anteriormente, existen numerosos factores que inciden en la aparición de la colitis, y que a su vez pueden desencadenar distintas patologías, con causas, síntomas y tratamientos muy diferentes. En general, las infecciones, intoxicaciones alimentarias, falta de flujo sanguíneo o la exposición a las radiaciones pueden ser consideradas como puntos de partida para la colitis, aunque existen estudios que demuestran además la predisposición genética como otro de estos factores.

Adicionalmente debemos incluir el factor psicológico del individuo e incluso la edad, puesto que la colitis isquémica se produce en personas de la tercera edad, mientras que la enterocolitis por parásitos es más frecuente en los niños y la colitis ulcerosa ocurre generalmente entre los 15 y 30 años de edad y a partir de los 50. El entorno medioambiental también debe ser tenido en cuenta, ya que la colitis se produce más en zonas urbanas que rurales, lo que puede estar ligado a la contaminación ambiental, las comidas y el agua.

Síntomas de la colitis

El cuadro clínico asociado a la colitis es también diverso, y puede comenzar de manera gradual o presentarse repentinamente. A su vez, los síntomas iniciales pueden dar paso a otras complicaciones mucho más graves.

De manera general, la colitis puede acarrear dolor e hinchazón abdominal, heces con sangre, escalofríos, deshidratación, borborigmos intensos (sonidos que se escuchan en el intestino producto de sus movimientos), además de dolor rectal, pérdida de peso y en ocasiones presencia de pus en las heces.

Tratamiento de la colitis

Ante una visita al médico, este deberá realizar las pruebas pertinentes con el objetivo de determinar la causa de la patología. El tratamiento será diferente para cada caso si tenemos en cuenta que la colitis puede estar sujeta a varios orígenes (infección, flujo sanguíneo insuficiente, inflamación). Generalmente, el especialista indagará sobre la intensidad del dolor, la frecuencia con que se presentan los síntomas y la duración de los mismos.

Seguidamente, el estudio de la enfermedad puede requerir una colonoscopia (sonda que se introduce a lo largo del intestino) o sigmoidoscopia (se examina solo el tramo final del intestino) para analizar las distintas áreas donde puede existir la colitis. En algunos casos, podrá realizarse una biopsia si se trata de una colitis ulcerativa, así como otros exámenes (tomografía, resonancia magnética, enema opaco, etc.).

A partir de los resultados obtenidos, podrá concluirse el medicamento ideal para cado caso, cuyo tratamiento puede estar compuesto por inmunomoduladores, corticoesteroides, terapia biológica, paracetamol o incluso cirugía. La cirugía consiste en la extirpación de colon, en caso de colitis ulcerativa.

¿Cómo prevenir la colitis?

¿Cómo prevenir la colitis?

Partimos de los consejos generales que debes tener en cuenta no solo para eliminar o prevenir la colitis, sino para obtener un estilo de vida saludable a nivel general. La práctica de ejercicios físicos no solo mantendrá nuestro cuerpo vigoroso y saludable, sino que influirá en nuestro estado de ánimo y reducirá los niveles de ansiedad y estrés, un aspecto determinante en el caso de la colitis.

La segunda recomendación es optar por lo natural en nuestra alimentación. Recordemos que el intestino grueso participa en la absorción de nutrientes y eliminación de toxinas, por lo que debemos ingerir alimentos saludables que no sobrecarguen de trabajo este órgano tan importante. Evita alimentos ricos en fibra, y regula el consumo de carnes rojas, embutidos, comida picante y derivados lácteos.

Complementa tu dieta con verduras y cereales integrales, mantente hidratado todo el tiempo (mínimo siete vasos de agua al día) y sustituye las bebidas gaseosas por licuados de fruta (la manzana es genial para tus intestinos). Además debes velar por el consumo de ácido fólico (vitamina B9), pues la deficiencia de este puede acarrear colitis. De ser necesario, acompaña tus comidas con suplementos digestivos como el psyllum o la linaza. Finalmente, no te automediques, si bien será necesario consultar al médico ante cualquiera de los síntomas descritos anteriormente.

Remedios caseros para la colitis

Te presentamos a continuación los mejores remedios caseros para combatir la colitis:

Aloe Vera: Toma el jugo de sábila para desinflamar el intestino grueso.

Linaza: Solo debes colocar semillas de linaza en una taza de agua durante toda la noche e ingerirla a la mañana siguiente.

Zanahoria: Esta verdura en jugo contiene propiedades antinflamatorias muy propicias para la colitis.

Manzana: Licuada con jugo de limón y rodajas de papaya, la manzana puede convertirse en un aliado indispensable contra la colitis.

Té de manzanilla: Una infusión de esta planta a diario fungirá como un antinflamatorio muy eficiente.

Vinagre de manzana: Utiliza este líquido a modo de compresas sobre el área abdominal, cúbrelo con plástico y deja actuar durante cuatro horas.

Aceite de ricino: Del mismo modo que el vinagre de manzana, el aceite de ricino puede ser utilizado como compresa, cubierto además con una tela, y sobre la cual colocaremos un recipiente de agua caliente. Para el mismo método, también podremos usar sales de Epsom.

Raíz de regaliz: Ideal por sus cualidades antinflamatorias y antiespasmódicas. Utilízala en forma de infusión, dos cucharadas al día.

Compártelo en tu red social: