Tratamientos para la dermatitis atópica

Dermatitis atópica

¿Conoces los riesgos de padecer esta afectación de la piel? ¿Sabías que puedes padecerla si existe algún antecedente en tu familia? Aquí te mostramos cómo se produce y qué hacer para mantenerla a raya en nuestro organismo.

¿Qué es la dermatitis atópica?

Entendemos por dermatitis una inflamación de la piel de tipo atópica, puesto que se asocia a una condición alérgica como asma, rinitis, alergia a los alimentos, ácaros del polvo, etc. La dermatitis atópica también se encuentra genéticamente determinada, no es contagiosa y se considera una de las enfermedades cutáneas más comunes dentro del grupo de los eccemas.

A grandes rasgos, se trata de un trastorno que afecta las glándulas sebáceas de la piel y que ocurre en las zonas de las rodillas, los codos, el rostro y el tronco. Los síntomas más comunes son enrojecimiento de la piel, prurito y presencia de ampollas escamadas.

En cuanto a su distribución mundial, se considera una patología ubicua (se encuentra presente en todos los países) y que toma lugar mayormente en niños pequeños de tres años o menos, aunque cualquier individuo sin importar la edad tendrá riesgos de padecerla, especialmente en regiones de climas secos.

Causas de la dermatitis atópica

Cómo mencionábamos anteriormente, la dermatitis atópica presenta un fuerte carácter hereditario. Si ambos padres poseen la patología, existirá un 80% de probabilidades de que el niño también sea atópico. Por otra parte, algunos tipos de alergias también son consideradas determinantes en la aparición de la enfermedad.

En el caso de las alergias ambientales, la mayoría de los individuos con dermatitis atópica presentan sensibilidad a los ácaros del polvo, el moho, la caspa de ciertos animales, la lana, determinados jabones y perfumes, así como otras sustancias entre las que se encuentran el cloro, blanqueadores y aceites minerales.

De la misma manera, algunos alimentos como los huevos, maní, leche, pescado y tomates pueden ser agentes causantes de una alergia alimenticia que conducirá a la aparición de la dermatitis atópica.

Finalmente, muchos pacientes podrán experimentar como denominador común algunas situaciones de estrés, frustración y ansiedad. Adicionalmente, las infecciones bacterianas y la temperatura ambiental (clima seco, duchas demasiado calientes, exposición al frío cuando se está sudado) también forma parte de los factores de riesgo para la dermatitis atópica.

Síntomas de la dermatitis atópica

Síntomas de la dermatitis atópica

En un recién nacido, la dermatitis atópica podrá manifestarse a través de una piel enrojecida en las zonas flexoras del cuerpo como los codos y las rodillas, aunque también podrá tomar lugar en el rostro, el tronco y el cuero cabelludo. Estas lesiones adoptan una formación de escamas, acompañadas de una comezón intensa, piel reseca y supuraciones.

Generalmente, la dermatitis atópica desaparece a los tres años de edad, pudiendo manifestarse con regularidad en etapas adultas. Algunos estudios han podido determinar que esta patología se encuentra asociada a las cataratas, afectando a los individuos durante los 20 y 30 años de edad. Además, y producto de sus síntomas tan desagradables, la dermatitis atópica puede desencadenar trastornos emocionales como baja autoestima y frustración.

Por otra parte, el prurito intenso (sobre todo durante la noche) puede acarrear erupciones en la piel, infecciones (por el acto de rascarse), problemas oculares, excoriación (zonas de la piel en carne viva) y liquenización de la piel.

Tratamiento de la dermatitis atópica

Para el diagnóstico de la dermatitis atópica, el doctor podrá apoyarse en los antecedentes familiares, el examen de los síntomas, así como cualquier exposición reciente a alimentos extraños o lugares frecuentados. A partir de este análisis, el tratamiento tendrá un enfoque terapéutico, siendo muy poco frecuente la hospitalización del paciente.

En cuanto a los medicamentos empleados para combatir la dermatitis atópica, el dermatólogo podrá prescribir el uso de antihistamínicos y antibióticos, en aras de reducir los efectos de la alergia y mitigar cualquier posible infección. No obstante, estos remedios son poco eficaces y deben ser complementados con cremas de cortisona (en ocasiones la cortisona puede ser administrada en forma de pastilla o inyecciones), vitaminas y dietas especializadas.

Evidentemente, el tratamiento también incluirá evitar cualquier agente alergénico, ya sea de tipo ambiental o alimenticio. Muchas personas hallan buenos resultados además en la fototerapia (uso de luz ultravioleta o lámparas de sol), y en el uso de humectantes (especialmente los fabricados a base de petrolato), los cuales ayudan a evitar que la piel se reseque. Los inmunomoduladores tópicos y algunos esteroides sistémicos también podrán ser empleados, previa consulta con el doctor.

Tratamientos para la dermatitis atópica

¿Cómo prevenir la dermatitis atópica?

Si se posee una tendencia hereditaria o alérgica a padecer de dermatitis atópica, es importante mantener especial atención al cuidado de la piel. Una consulta al doctor podrá servirnos de gran ayuda para conocer aquellos aspectos que debemos tener en cuenta, y estos a su vez deberán ser integrados a nuestra vida cotidiana sin que ello afecte el desarrollo habitual de la misma.

Del mismo modo, conviene evitar prendas de vestir con tejidos que puedan irritar nuestra piel, además de evitar el rascado constante de aquellas zonas más propensas a la dermatitis atópica. Al respecto de esto último, será preciso mantenernos al tanto de aquellas situaciones o momentos del día donde mayores sensaciones de comezón experimentamos. Muchas personas eligen ocupar su tiempo libre con actividades físicas o sociales, que a su vez permiten reducir los niveles de estrés y gozar de una mejor salud.

Por último, es necesario conocer y evitar aquellos alimentos o escenarios más propensos a desencadenar una crisis alérgica en nuestro organismo, mantener la piel humectada y no exponerse a las temperaturas extremas.

Remedios caseros para combatir la dermatitis atópica

Durante el baño: Nunca extiendas el horario del baño más allá de lo habitual. Evita el agua caliente, utiliza un jabón con pH de 5.5 y no olvides humectar tu piel al finalizar.

Ropa suave: El algodón es la prenda más idónea para evitar la irritación de la piel.

Detergente neutro: A la hora de lavar, es más conveniente emplear un detergente sin fragancias para la ropa de cama y las prendas de vestir.

Vela por la temperatura: Especialmente durante las horas de sueño. Deberás procurar un ambiente constante y una humedad adecuada.

Para evitar el rascado: El prurito es uno de los aspectos más molestos de la dermatitis atópica. Para combatirlo, mantén tus uñas recortadas y recurre al empleo de guantes durante la noche si es necesario.

Protégete del sol: Una exposición prolongada a los rayos solares acarrea numerosas afectaciones. Si vas a la playa o debes trabajar todo el día en tu jardín, aplícate una crema de protección solar con 15 FPS o más.

En las piscinas: Luego de un refrescante baño en piscinas y jacuzzis, procura enjuagarte rápidamente con agua limpia para eliminar cualquier residuo de cloro en la piel.

Suplementos naturales: Finalmente, podrás hacer uso de algunos productos efectivos contra la dermatitis atópica como la manzanilla, hamamelis, aceite de onagra, omega 3, lactobacilos, aceite de semilla de borraja y la vitamina B12.

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